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Avivamiento

El avivamiento no es solamente una serie de reuniones, una experiencia emocional o una manifestación temporal. Es una obra de Dios que despierta a su pueblo, restaura su relación con Él y lo moviliza para cumplir su propósito. Antes de transformar su entorno, la iglesia necesita permitir que Dios transforme su corazón.

01

Dios demanda una iglesia despierta

La Escritura presenta el sueño espiritual como una condición peligrosa que impide reconocer la voluntad de Dios y responder a la misión.

Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo

Efesios 5:14

Pablo relaciona este despertar con vivir sabiamente, aprovechar bien el tiempo, comprender la voluntad del Señor y ser llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:15-18). Por tanto, despertar significa abandonar la pasividad y comenzar a vivir bajo la dirección del Espíritu.

La misma demanda aparece en otros pasajes:

  • Romanos 13:11-14 es tiempo de levantarnos del sueño y vestirnos del Señor Jesucristo.
  • Apocalipsis 3:1-3 la iglesia de Sardis tenía nombre de estar viva, pero estaba muerta; Cristo le ordenó despertar y afirmar lo que quedaba.

Una iglesia puede conservar organización, programas y reputación, pero carecer de verdadera vida espiritual. Por eso, el primer llamado de Dios no es a realizar más actividades, sino a despertar, arrepentirse y volver a depender de Él.

02

El avivamiento comienza con el arrepentimiento y el regreso a Dios

El despertar espiritual surge cuando el pueblo reconoce su condición, se humilla, abandona el pecado y vuelve sinceramente al Señor.

Si se humillare mi pueblo… y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos

2 Crónicas 7:14

El orden del pasaje es significativo: humillarse, orar, buscar el rostro de Dios y convertirse. La restauración colectiva comienza con una respuesta espiritual del pueblo de Dios.

Otros textos confirman este principio:

  • Joel 2:12-17 Dios llama a volver a Él con todo el corazón, con ayuno, lloro y lamento.
  • Hechos 3:19 el arrepentimiento abre paso a “tiempos de refrigerio” procedentes de la presencia del Señor.
  • Apocalipsis 2:4-5 la iglesia debe reconocer dónde cayó, arrepentirse y volver a las primeras obras.

Sin arrepentimiento puede existir entusiasmo religioso, pero no verdadero avivamiento. La renovación comienza cuando la iglesia deja de justificar su condición y permite que Dios examine y transforme su corazón (Salmo 139:23-24).

03

El avivamiento recupera el primer amor y la comunión con Dios

Una iglesia despierta no solo trabaja para Dios: ama a Dios y cultiva una relación profunda con Él. Cristo reprendió a la iglesia de Éfeso porque, aun teniendo trabajo, paciencia y firmeza doctrinal, había dejado su primer amor (Apocalipsis 2:2-5).

La comunión con Dios es la fuente de toda fecundidad ministerial:

  • Juan 15:4-5 separados de Cristo nada podemos hacer.
  • Salmo 42:1-2 el alma viva tiene sed del Dios vivo.
  • Salmo 63:1-8 la búsqueda de Dios involucra todo el ser.

La misión no puede sostenerse únicamente mediante estrategias. Evangelizamos, discipulamos y multiplicamos como resultado de permanecer en Cristo. La actividad sin comunión produce desgaste; la comunión con Dios produce fruto permanente.

04

La oración y el ayuno preparan a la iglesia para la acción de Dios

La oración es una señal esencial de una iglesia despierta porque expresa dependencia, unidad y expectativa. Antes del Pentecostés, los discípulos perseveraron unánimes en oración (Hechos 1:14). Después, la iglesia continuó en la doctrina, la comunión, el partimiento del pan y las oraciones (Hechos 2:42).

El libro de Hechos muestra la relación entre oración, poder y misión:

  • Hechos 4:29-31 después de orar, fueron llenos del Espíritu y hablaron la Palabra con valentía.
  • Hechos 6:4 los apóstoles establecieron como prioridad la oración y el ministerio de la Palabra.
  • Hechos 13:2-3 mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo llamó y envió misioneros.
  • Hechos 14:23 establecieron ancianos con oración y ayuno.

El ayuno no busca manipular a Dios, sino disponer el corazón para escucharlo, humillarse y obedecerlo (Esdras 8:21-23; Isaías 58:6-12; Mateo 6:16-18). Por eso, los encuentros de oración y ayuno deben conducir al discernimiento, la reconciliación, la santidad y la misión.

05

La Palabra de Dios produce vida y renovación

No existe avivamiento bíblico separado de la Palabra. Cuando la Palabra ocupa nuevamente el centro, el pueblo comprende su condición, se arrepiente y responde en obediencia.

  • Salmo 119:25 “Vivifícame según tu palabra”.
  • Isaías 55:10-11 la Palabra cumple el propósito para el cual Dios la envía.
  • Nehemías 8:1-12 la lectura y explicación de la Ley produjo convicción, adoración y renovación comunitaria.
  • Hebreos 4:12 la Palabra es viva, eficaz y discierne las intenciones del corazón.
  • 2 Timoteo 3:16-17 equipa plenamente al creyente para toda buena obra.

Una iglesia despierta no acomoda la Palabra a sus preferencias; permite que la Palabra examine sus prácticas, corrija sus prioridades y dirija su misión.

06

El Espíritu Santo da vida, poder y dirección

El avivamiento es, fundamentalmente, una obra del Espíritu Santo. Las capacidades humanas pueden organizar una iglesia, pero solo el Espíritu puede vivificarla y capacitarla para cumplir la misión.

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová

Zacarías 4:6

Esta verdad se desarrolla en numerosos pasajes:

  • Ezequiel 37:1-14 el Espíritu da vida a los huesos secos y los convierte en un ejército.
  • Juan 6:63 “El Espíritu es el que da vida”.
  • Juan 7:37-39 del creyente fluyen ríos de agua viva por medio del Espíritu.
  • Juan 14:16-17,26 el Espíritu habita en los creyentes y les enseña.
  • Juan 16:13-14 guía a toda verdad y glorifica a Cristo.
  • Hechos 1:8 el Espíritu da poder para ser testigos.
  • Hechos 2:1-4,37-47 la llenura del Espíritu produjo proclamación, arrepentimiento, comunión y crecimiento.
  • Romanos 8:11 el Espíritu que levantó a Jesús vivifica a su pueblo.
  • Efesios 5:18 la iglesia recibe el mandato de ser llena del Espíritu.
  • Gálatas 5:22-25 la vida del Espíritu se evidencia en carácter y fruto.

La evidencia del avivamiento no se limita a manifestaciones extraordinarias. También se reconoce en una vida semejante a Cristo, una comunidad reconciliada, una proclamación valiente y una obediencia sostenida.

07

El avivamiento produce santidad

Dios no despierta a su iglesia solamente para emocionarla, sino para santificarla. La vida espiritual genuina se evidencia en separación del pecado y consagración a Dios.

  • Levítico 20:7-8 Dios llama a su pueblo a santificarse.
  • Salmo 24:3-4 quienes se acercan a Dios deben tener manos limpias y corazón puro.
  • 2 Corintios 7:1 debemos perfeccionar la santidad en el temor de Dios.
  • 1 Tesalonicenses 4:3 la voluntad de Dios es nuestra santificación.
  • 1 Pedro 1:15-16 somos llamados a ser santos en toda nuestra manera de vivir.

Para la Iglesia del Nazareno, este énfasis resulta esencial: el Espíritu Santo no solamente perdona y restaura, sino que purifica el corazón, llena al creyente de amor perfecto y lo capacita para vivir en obediencia y servicio.

08

El avivamiento impulsa el evangelismo

El resultado natural de una iglesia llena del Espíritu es el testimonio. En Pentecostés, la llenura produjo proclamación; la proclamación llevó al arrepentimiento, y los nuevos creyentes fueron incorporados a una comunidad de discipulado (Hechos 2:1-47).

  • Isaías 6:8 después de ser limpiado, el profeta respondió: “Heme aquí, envíame a mí”.
  • Mateo 9:36-38 la compasión por las multitudes conduce a pedir y enviar obreros.
  • Lucas 24:46-49 la misión debe realizarse con poder de lo alto.
  • Romanos 10:13-15 es necesario enviar personas que anuncien las buenas nuevas.
  • 2 Corintios 5:18-20 somos embajadores de la reconciliación.

El avivamiento que no produce compasión por quienes están lejos de Dios corre el riesgo de convertirse en una experiencia centrada en sí misma. El verdadero despertar vuelve a la iglesia sensible al clamor de su comunidad y la moviliza hacia ella.

09

El avivamiento conduce al discipulado y la multiplicación

La renovación espiritual no termina en la conversión. Su propósito es formar discípulos obedientes que, a su vez, formen a otros.

  • Mateo 28:19-20 hacer discípulos incluye bautizar y enseñar a obedecer todo lo que Cristo mandó.
  • Juan 15:8,16 el Padre es glorificado cuando llevamos fruto permanente.
  • Hechos 2:41-47 quienes recibieron la Palabra fueron incorporados a una vida de enseñanza y comunión.
  • Hechos 6:7 la Palabra crecía y el número de discípulos se multiplicaba.
  • Hechos 9:31 una iglesia fortalecida por el Espíritu crecía y se multiplicaba.
  • Hechos 12:24 la Palabra crecía y se multiplicaba.
  • Hechos 16:5 las iglesias eran confirmadas en la fe y aumentaban cada día.
  • 2 Timoteo 2:2 el evangelio debe confiarse a personas fieles capaces de enseñar a otros.
  • Efesios 4:11-16 los creyentes son perfeccionados para servir y edificar el cuerpo.

Así, el avivamiento constituye la base de toda la ruta distrital:

Avivamiento → Evangelismo → Discipulado → Multiplicación

Una iglesia despierta anuncia a Cristo; quienes reciben a Cristo son discipulados; los discípulos desarrollan sus dones y forman a otros; y de esa reproducción surgen nuevos líderes, ministerios e iglesias.

Las cinco áreas